Polémica en Italia: celebrarán una fiesta de música electrónica en un templo histórico


En el sur de Italia, en Sicilia precisamente, una organización obtuvo permiso para realizar un festival de música electrónica en los alrededores de un templo griego, que se ubica en una zona declarada patrimonio cultural del Estado.
Este hecho desató las críticas de una parte de la sociedad, que argumenta que no corresponde y que podría tener consecuencias dañinas para el lugar.
El edificio fue construido muchos siglos atrás y tiene una historia que vale la pena repasar.
El colectivo Unlocked Events anunció que llevará a cabo una fiesta de música Tecno en un área histórica.
El evento en cuestión se denomina Aura y se realizará, durante el 1 y el 2 de mayo de 2026, en las inmediaciones del templo griego de Segesta, situado en el Parque Arqueológico de Segesta, provincia de Trapani, oeste de la isla de Sicilia.
“Mientras el viento se desliza entre las columnas dóricas, bailamos en esta tierra ancestral. Llevados por la música, nos entrelazamos como hilos invisibles”, postearon desde la cuenta oficial de Instagram de la fiesta, en la que anunciaron las fechas.
Esta noticia provocó una enérgica reacción entre algunos arqueólogos y defensores del patrimonio cultural, quienes sostienen que no puede realizarse una celebración del estilo en dicho sitio, y también despertó los rechazos en las redes sociales.
Quienes se oponen la iniciativa señalan que la realización de un evento de música electrónica cerca del templo podría afectar a la conservación del monumento, especialmente por la presencia de grandes concentraciones de público y equipos de sonido.
Ante las críticas, desde Unlocked Events explicaron que el objetivo del festival es crear una experiencia cultural que combine música electrónica con un entorno histórico singular.
Además, agregaron que la fiesta contará con regulaciones estrictas sobre los niveles de sonido, el aforo y la protección del entorno arqueológico.
Este clase de debate no es nueva en Italia, ya que otros monumentos históricos han rechazado iniciativas similares. En Roma, por ejemplo, responsables del Coliseo han descartado la organización de fiestas electrónicas dentro del recinto, con el objetivo evitar posibles daños al patrimonio.
La antigua ciudad de Segesta fue uno de los principales centros de los élimos, un pueblo que habitó el oeste de Sicilia y que, según la tradición antigua, tenía vínculos con refugiados procedentes de Troya.
Con el tiempo, Segesta adoptó numerosas influencias culturales griegas, lo que explica la presencia de un templo griego y otras estructuras propias del urbanismo helénico.
Este templo, que tiene un estilo dórico y que fue construido aproximadamente hacia finales del siglo V a. C., destaca por su estructura de 36 columnas y por haberse conservado en un estado notable a pesar del paso del tiempo.
El edificio presenta una característica particular: nunca llegó a completarse. Tras levantarse el perímetro de columnas, la construcción se interrumpió, probablemente debido a conflictos militares que afectaron a la ciudad.
Entre las hipótesis más extendidas se dice que probablemente no se terminó por la guerra entre Segesta y la ciudad de Selinunte, librada entre 430 y 420 a. C. Asimismo, en 409 a. C., el ejército de Cartago intervino en Sicilia y destruyó varias localidades, entre ellas Selinunte, y Segesta ayudó a los invasores, lo que pudo contribuir también al abandono del templo.
A diferencia de otros templos griegos, este carece de techo y de una cella (sala central) completamente terminada. Algunos elementos de la obra, como bloques utilizados para el izado de las piezas de piedra, permanecen visibles, lo que confirma que el proyecto quedó inacabado.
El templo forma parte del Parque Arqueológico de Segesta, un conjunto arqueológico más amplio, que incluye un teatro helenístico situado en la cima del Monte Bárbaro y edificaciones medievales como una mezquita y un castillo, entre otras cosas.
Este paisaje arqueológico refleja una ocupación que abarca desde la época clásica hasta la Edad Media.
Fuente: www.clarin.com



